La inversión ronda los 100.000 euros y persigue la consolidación y puesta en valor de las ruina. Los trabajos arqueológicos previos confirman cómo era la planta de la torre y documentan ocupaciones de este lugar anteriores a su construcción
La Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, integrada por las cajas de ahorro de la región y la Junta de Castilla y León, inicia hoy las obras de restauración y puesta en valor de la Torre de Hoyales de Roa (Burgos). La Fundación del Patrimonio Histórico actúa con especial diligencia en esta intervención porque al deterioro ya existente con anterioridad se suman ahora los efectos sobre la estructura derivados de la caída de un rayo este verano, explicaron fuentes de la Fuandación.
La actuación en la Torre de Hoyales de Roa se enmarca dentro del Programa de Recuperación y Puesta en Valor de la Fundación del Patrimonio Histórico en varios castillos de Burgos.
La Fundación del Patrimonio Histórico invierte 98.233 euros en la Torre de Hoyales de Roa, para lo que cuenta con una aportación de 24.000 euros del ayuntamiento de la localidad burgalesa. Según el convenio que han firmado las dos instituciones, la Fundación contrata, ejecuta y supervisa los trabajos, además de aportar la mayor parte del presupuesto.
La intervención de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León garantizará, en primer lugar, la estabilidad de las ruinas que se conservan, a pesar de las fisuras que hoy se pueden observar en las fábricas. Para esto, habrá que contener, en la medida de lo posible, el vuelco de los muros y lograr un nuevo equilibrio. Los trabajos, que se prolongarán hasta finales de año, consisten, principalmente, en la consolidación de la torre, mediante la sujeción de los muros, relleno de grietas y fijación de piezas sueltas en las partes elevadas, cornisas y garitones, además del arreglo de morteros y limpieza de la vegetación parasitaria.
La puesta en valor de la Torre consistirá en una señalización explicativa en su exterior y direccional, en sus accesos.
La construcción de la fortaleza de Hoyales de Roa fue iniciada por Juan de Avellaneda, hacia la segunda mitad del siglo XIV, y continuada por Martín Vázquez de Acuña. Además de ser centro residencial y administrativo, tiene un carácter simbólico como manifestación de poder frente a las pretensiones de dominio del señorío de Haza. Sin embargo, las dificultades por las que pasan las dos familias determinaron la venta del señorío y su fortaleza a la reina Isabel de Castilla.
La fortaleza pierde interés poco a poco frente al castillo de Haza y se deteriora hasta tal punto que algunas de sus piedras se reutilizan en construcciones domésticas de la localidad, la ermita de la Virgen de Arriba, la iglesia, el lagar de la cofradía de las Ánimas, el cementerio e, incluso, algunas portadas y arcos de las bodegas cercanas.