Una fundación del siglo XXI, que integre a los tres centros de investigación, el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, el Instituto de Paleontología y el Instituto de Salud Carlos III, y que sirva para coordinar proyectos comunes, con proyección internacional; estas serán las características de la nueva Fundación Atapuerca, o al menos el proyecto que tienen en mente sus co-fundadores y que han presentado al Patronato de la Fundación durante su reunión anual.
Tal y como indicaron José María Bermúdez y Eudal Carbonell, después de 8 años de existencia, la Fundación tiene que readaptarse a la nueva realidad, “dar un salto estratégico” y convertirse en una entidad de relevancia internacional. Para ello, y a partir de ahora, los cofundadores, Bermúdez, Carbonell y José Luis Asuaga, tendrán el poder ejecutivo dentro de ella y en febrero y marzo comenzarán a trabajar para desarrollar un nuevo plan estratégico que defina las características y actuaciones de esa nueva Fundación para los próximos 10 años. Entre los proyectos de cara al futuro se encuentra la construcción de un nuevo Instituto de Investigación que integre a los tres ya existentes y que, aunque seguirán funcionando independientemente, coordinarán sus trabajos.
En esta reunión del Patronato de la Fundación Atapuerca, la más importante de su historia, según el propio Eudal Carbonell, se ha dado a conocer también el estado de las obras para la construcción de la nueva sede de la Fundación en Ibeas de Juarros, que, con un presupuesto de entre un millón setecientos mil y un millón ochocientos mil euros y un plazo de ejecución de 9 meses, se encuentran a punto de comenzar. Así como el presupuesto para el próximo año: más de 1 millón de euros, con una subida del 3% en el caso de los ingresos y del 7% en el de los gastos.